La situación de emergencia sanitaria dispuesta acertadamente  por el gobierno nacional frente a la pandemia desatada por el virus COVID 19, deja al descubierto la cruda realidad de  un sector que no tiene en su gran mayoría, la posibilidad de acumulación de capitales, y que ante esta situación, prevé un escenario dramático.

Dentro de este esquema entre otros, se encuentran los trabajadores de la construcción, albañiles, gasistas, electricistas, profesionales estos que ven su economía afectada al no poder desarrollar su tarea y que, ante la prolongación de la aislación obligatoria, atraviesan su peor momento económico.

Consultados algunos actores, al igual que el resto del mundo, su gran deseo como es de suponer, es que termine el peligro que causa el virus,  a lo que se suman pacientemente los temores de pasar a engrosar la lista de personas que no van a poder depender de su fuerza de trabajo, ya que y en palabras del presidente, se espera un 10% más de pobres luego de esta pandemia.

Ante esta realidad, la mesa directiva del  Distrito IV del colegio de técnicos de la provincia de Buenos Aires, se encuentra abocada a la confección de un protocolo de acción que posibilite el trabajo controlado de los distintos “gremios” que  intervienen en una obra.

Para ello se tiene en cuenta desde la forma de traslado, hasta los elementos de protección necesarios para poder realizar las tareas de la forma más segura dentro de los trabajos que se deberán realizar. 

A la espera de los resultados posibles, el trabajo encarado por el Distrito IV se encuentra avanzado, de manera tal que a la brevedad, se consiga la mayor atención  sobre la problemática de los profesionales teniendo en Cuenta siempre, minimizar el Contagio y asegurar el bienestar de su salud y la de la ciudadanía en su Conjunto.